¿Sabes que te puedes bonificar la formación profesional de tus empleados?

En el entorno empresarial actual, el desarrollo de las habilidades y competencias de los empleados es clave para mantener la competitividad y asegurar el éxito a largo plazo. Sin embargo, muchas empresas aún no conocen una herramienta poderosa para formar a sus equipos sin asumir grandes costos: la formación bonificada. En España, este sistema permite que las empresas accedan a programas de formación subvencionados, mejorando la capacitación de sus trabajadores de manera más accesible.

¿Qué es la formación bonificada?

La formación bonificada es un sistema mediante el cual las empresas pueden ofrecer cursos de formación a sus empleados y luego descontar parte o la totalidad del costo de estos programas de sus cotizaciones a la Seguridad Social. Esto significa que el coste de la formación se financia parcialmente, o en algunos casos totalmente, a través de las bonificaciones que el Estado otorga a las empresas.

En España, la formación bonificada se gestiona a través de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (FUNDAE), antes Fundación Tripartita.

Todas las empresas que cotizan por formación profesional en España tienen derecho a una cuota de formación anual, que varía en función del tamaño de la empresa. Este crédito puede ser utilizado para financiar acciones formativas que mejoren las capacidades de los empleados, beneficiando tanto a la empresa como a los trabajadores.

¿Cómo funciona el sistema de bonificaciones?

El proceso para acceder a la formación bonificada es relativamente sencillo, pero requiere una planificación adecuada para aprovechar al máximo las ventajas. Los pasos básicos para beneficiarse de la formación bonificada son los siguientes:

  1. Determinar el crédito disponible: Cada empresa dispone de un crédito anual para formación, que depende del tamaño de la empresa y de lo que haya cotizado por formación profesional en el año anterior. Generalmente, las pequeñas y medianas empresas (PYMES) cuentan con una mayor proporción de crédito disponible. Para empresas de menos de 5 trabajadores, existe un crédito mínimo de 420 euros.
  2. Elegir la formación adecuada: Las empresas pueden seleccionar el tipo de formación que mejor se adapte a las necesidades de su personal. Esta formación debe estar relacionada con las actividades y competencias requeridas en el puesto de trabajo. Si en tu empresa existe Representación Legal de Trabajadores, deben ser informados y preferiblemente participar de la selección.
  3. Acceder a la aplicación de FUNDAE, darte de alta en la aplicación, y comunicar el inicio de curso, imprimiendo la documentación justificativa de la asistencia.
  4. Impartir la formación: La formación puede ser impartida por la propia empresa (si está homologada para ello) o por un centro de formación externo que cuente con la acreditación necesaria para ofrecer cursos bonificables. Deben quedar reflejados los controles de asistencia de cada día. Al final de la formación debe cumplimentarse un Cuestionario, y se entregará un Diploma o Certificado de asistencia según el aprovechamiento del mismo.
  5. Comunicar la finalización del curso, aportando tanto la documentación anterior, cómo las facturas y el resumen económico del mismo. La documentación debe conservarse por un periodo no menor de 4 años, para posibles revisiones o inspecciones.
  6. Aplicar las bonificaciones: Una vez finalizada la formación, la empresa puede aplicar las bonificaciones en sus cotizaciones a la Seguridad Social, reduciendo así los costes iniciales invertidos en la formación.
  7. Consultar el Resultado: Al terminar el año, se comprueban las bonificaciones y se comunica el resultado.

¿Qué beneficios aporta la formación bonificada?

El acceso a la formación bonificada no solo es una forma de reducir costes, sino que aporta múltiples beneficios para las empresas y sus empleados:

Mejora de la competitividad: Los empleados mejor formados son más productivos y eficientes. Al estar al día con las nuevas tecnologías, tendencias y conocimientos en su campo, pueden ofrecer mejores soluciones y aportar mayor valor a la empresa.

Retención de talento: Ofrecer formación continua a los empleados no solo mejora su rendimiento, sino que también aumenta su satisfacción laboral. Los trabajadores valoran las empresas que invierten en su desarrollo, lo que reduce la rotación de personal.

Adaptación a los cambios del mercado: Los mercados y sectores evolucionan constantemente. La formación bonificada permite que las empresas adapten las habilidades de su personal a las nuevas exigencias del entorno, asegurando que no se queden atrás frente a la competencia.

Acceso a formación especializada: Gracias a la bonificación, las empresas pueden ofrecer formación en áreas especializadas o avanzadas que, de otro modo, podrían resultar demasiado costosas.

¿Qué formación se puede bonificar?

La formación bonificada cubre una amplia gama de cursos y actividades.  Algunas de las áreas más comunes incluyen:

Formación en nuevas tecnologías: Capacitar a los empleados en el uso de software, herramientas digitales, ciberseguridad, etc.

Idiomas: Cursos de inglés o de otros idiomas que mejoren la capacidad de los empleados para operar en mercados internacionales.

Gestión empresarial: Formación en liderazgo, gestión de equipos, marketing, finanzas y otras áreas clave de la empresa.

Prevención de riesgos laborales: Programas de formación relacionados con la seguridad y salud en el trabajo.

Cualquier formación que sea relevante para mejorar las competencias del trabajador dentro de la empresa es susceptible de ser bonificada.

¿Quién puede acceder a la formación bonificada?

Todas las empresas que operan en España y cotizan por formación profesional tienen derecho a acceder a esta bonificación, independientemente de su tamaño o sector. Sin embargo, es importante destacar que las PYMES suelen tener un mayor crédito disponible en proporción a su tamaño, lo que las hace especialmente beneficiarias de este sistema.

Conclusión

La formación bonificada es una herramienta que puede marcar una gran diferencia para las empresas en España. No solo permite a las compañías reducir el coste de la formación, sino que también garantiza que los empleados sigan creciendo profesionalmente y contribuyendo de manera efectiva al éxito del negocio.

Si todavía no estás aprovechando esta oportunidad para formar a tus empleados, es momento de informarte y empezar a gestionar tu crédito de formación. Recuerda que el aprendizaje continuo es clave para adaptarse a un mercado en constante evolución, y la formación bonificada es la vía más accesible para lograrlo.

¡Invierte en el desarrollo de tu equipo y tu empresa crecerá con ellos!

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